Reina Isabel II del Reino Unido

Con 65 años de reinado, la Reina Isabel II es la monarca con mayor vigencia en el Reino Unido, periodo en el que ha buscado mejorar la imagen de la corona británica con actividades nunca antes hechas por un rey de la isla.

La Reina Isabel II de Reino Unido es la actual monarca británica, considerada una de las líderes más importantes de todo el mundo. Aunque sus funciones dentro del Gobierno son cada vez más reducidas, sigue siendo una figura política de gran trascendencia a nivel local e internacional, sobre todo, por el legado de la familia real.

Su verdadero nombre es Elizabeth Alexandra Mary de Windsor, y nació el 21 de abril de 1926 en Londres, Inglaterra. Fue la primera hija del príncipe Alberto, duque de York, quien se convertiría en el rey Jorge VI, y de la reina madre Isabel. El 29 de mayo del mismo año, la futura monarca sería bautizada por el arzobispo Cosmo Lang en la capilla privada del Palacio de Buckingham, misma que sería destruida durante los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.

La Reina Isabel tenía una única hermana, la princesa Margarita, condesa de Snowdon, cuatro años menor quien falleció el 9 de febrero de 2002 a la edad de 71 años. Dos meses después, la Reina Madre Isabel moriría el 30 de marzo de 2002 a los 101 años de edad,

De acuerdo con los relatos sobre la Reina, la pequeña Isabel era conocida como Lilibet en el seno familiar. Desde su nacimiento, fue altamente apreciada por el rey Jorge V, según acreditaron sus biógrafos. Bajo la supervisión de su madre, fue educada en caza por una institutriz conocida como Crawfie, quien enfatizó las enseñanzas en historia, lenguaje, literatura y música, según lo demandaba la clase alta de la época.

Al ser la nieta del Rey, recibió el título de Su Alteza Real, la princesa Isabel de York. Estaba destinada a gobernar el Reino Unido, dado que era la tercera en la línea de sucesión al trono, solamente por detrás de su tío Eduardo, el príncipe de Gales, y de su progenitor. Sin embargo, pronto sería la primera en la lista para heredar la corona, dado que el rey Eduardo decidió abdicar tras una crisis constitucional por su petición de matrimonio a una estadounidense divorciada.

“Ruego a Dios que mi hijo mayor nunca se case ni tenga hijos, para que nada se interponga entre Bertie y Lilibet y el trono”, llegó a declarar en sus últimos años de vida el rey Jorge V.

Después de ser nombrada heredera al trono, comenzó a recibir clases particulares por parte del rector del Colegio Eton, Henry Marten, además de intensificar sus clases de idiomas. Durante las primeras giras del matrimonio real, la pequeña Isabel permaneció en Reino Unido, después de que sus padres consideraran que era demasiado joven para formar parte de las visitas de Estado.

Junto a su esposo, el príncipe Felipe de Grecia y Dinamarca, duque de Edimburgo, tiene cuatro hijos. El Príncipe Carlos de Gales, heredero directo de la corona; la Princesa Real Ana del Reino Unido; el Príncipe Andrés, duque de York; y el Príncipe Eduardo, conde de Wessex.

Por la línea de sucesión del trono británico, después del Príncipe Carlos de Gales, el curso sigue con el primogénito del Príncipe de Gales, el Príncipe Guillermo, duque de Cambridge. En tercer y cuarto lugar se encuentran los hijos de Guillermo y Kate Middleton, el Príncipe Jorge de Cambridge y la Princesa Carlota de Cambridge, respectivamente. Mientras que el segundo hijo de Carlos y la Princesa Diana, el Príncipe Enrique de Gales, es el quinto en la línea de sucesión.

La Segunda Guerra Mundial

El estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939 obligó a los monarcas a enviar a las niñas al castillo de Balmoral, en Escocia. Sin embargo, estarían en constante movimiento durante estos años de destrucción y caos. De esta forma, vivieron en Norfolk y el Castillo de Windsor, donde permanecieron por un periodo de cinco años. Con 14 años de edad, en 1940, Isabel realizó su primera emisión de radio para un programa de la BBC, donde ofreció un discurso conmovedor que pasará a la historia.

“Estamos tratando de hacer todo lo posible para ayudar a nuestros valientes marineros, soldados y pilotos, y también estamos tratando de llevar nuestra propia parte del peligro y la tristeza de la guerra. Sabemos, cada uno de nosotros, que al final todo estará bien”, afirmó en su momento la heredera al trono.

Conforme se acercaba el cumpleaños 18 de la princesa Isabel, las leyes de Reino Unido fueron modificadas para que pudiera actuar como una de las consejeras de Estado ante la ausencia de su padre. En 1945, ingresó al Servicio Territorial Auxiliar de Mujeres en calidad de Teniente Segunda, además de recibir preparación como conductora y mecánica. Solo cinco meses después, fue promovida al cargo de Capitán.

En una entrevista, la Reina Isabel narra la gran satisfacción que sintió cuando se dio a conocer la rendición de Alemania y, semanas después, el término de la Segunda Guerra Mundial.

“Les preguntamos a nuestros padres si podíamos salir y ver [la celebración] por nuestra cuenta. Recuerdo que estábamos aterrorizadas de que fuéramos reconocidas... recuerdo las filas de personas desconocidas uniendo sus brazos y caminando por Whitehall, todos fuimos simplemente invadidos por una marea de felicidad y alivio”, recordó.

La coronación de Isabel II

En 1947, Isabel contrajo matrimonio con el príncipe Felipe de Grecia y Dinamarca, con quien mantenía una relación cercana desde 1937. El 20 de noviembre, teniendo como escenario la Abadía de Westminster, la futura monarca formalizó ante la Iglesia la unión con el hijo de los príncipes Andrés de Grecia y Alicia de Battemberg.

Un año después del matrimonio, Isabel dio a luz a su primer hijo, el príncipe Carlos, mientras que en 1950 llegaría su segunda hija, la princesa Ana. En plena fase de recuperación de Reino Unido, el rey Jorge VI presentó problemas severos de salud, para ser finalmente diagnosticado con cáncer de pulmón. La heredera al trono tuvo que remplazar a su progenitor en casi todos los eventos de carácter público y giras en el extranjero.

Durante un viaje real a Kenia, el 6 de febrero de 1952, Isabel recibió la lamentable noticia de la muerte de su padre. De esta manera, aceleró su regreso al país para celebrar la ceremonia de coronación. Diez semanas antes de la gran gala, su madre, la Reina María también perdería vida; sin embargo, los planes para su nombramiento como reina continuaron según lo establecido.

Por primera vez en la historia, la ceremonia de coronación de una reina británica fue transmitida por televisión, un evento que tuvo como testigos a millones de personas alrededor del mundo.

La gestión de la nueva monarca

Después de la Segunda Guerra Mundial, el rol político de la monarquía se vio reducido de forma considerable. Pese a ello, Isabel II realizó grandes esfuerzos por presentar la corona como un poder unificador dentro del escenario gubernamental y en las relaciones internacionales.

Con la finalidad de mantener vigente la importancia de la Corona, emprendió viajes por todo el mundo como jamás lo realizó algún otro monarca. Durante sus travesías, estrechó lazos con pueblos de diferentes razas, creencias y culturas. En Australia, se sorprendieron gratamente cuando vieron a la Reina Isabel II mezclarse entre la gente en la calle y saludar a las personas de manera espontánea.

Sin embargo, su popularidad se vio afectada por los escándalos familiares, especialmente, por los problemas conyugales de sus hijos. Cabe recordar que el príncipe Andrés se separó de Sarah Ferguson, mientras crecían las tensiones entre Carlos de Inglaterra y la popular princesa Diana, mejor conocida como Lady Di. Asimismo, se concretó el divorcio de la princesa Ana, separada de Mark Philips.

Sin duda, la polémica que terminó por restar credibilidad a la institución real fue el comportamiento adultero del príncipe Carlos, así como la polémica muerte de Lady Di en un accidente automovilístico. Una serie de decisiones incorrectas por parte de la Monarquía y del Gobierno levantaron una ola de críticas hacia los miembros reales.

La Reina Isabel II no permitiría que la Corona perdiera todo su legado. A partir de la década de los noventa, decidió emprender una reestructuración de las formas dentro de la Familia Real. De esta manera, comenzó a pagar impuestos sobre los bienes e ingresos, las celebraciones tenían un tono más popular y acostumbró visitar a las víctimas de atentados o tragedias en Reino Unido.

De igual forma, como Jefa de Estado se encargó de configurar gobierno con la conservadora Margaret Thatcher, siendo la primera vez que dos mujeres dirigían al Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte. Para 1991, la Reina Isabel II se convirtió en el primer monarca británico en hablar ante el Congreso de Estados Unidos, y en 1999 declaró abierto el primer Parlamento de Escocia en casi tres siglos.

Los poderes de la Reina

Según el testimonio de las pocas personas que la conocen, se trata de una persona que posee un alto sentido del deber, con un extremo apego a la tradición. La describen como una Reina ordenada y práctica, que gusta de los juegos de salón y los rompecabezas. Además, profesa una gran pasión por los caballos y los perros.

Cabe aclarar que la Reina Isabel II es la cabeza de la Commonwealth, nombrada jefa de Estado nominal de los otros países que pertenecen a dicha entidad que no han instaurado un sistema republicano; entre ellos, se encuentran Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Jamaica, Barbados, Bahamas, Granada, Papúa Nueva Guinea, Salomón, Tuvalu, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Belice, Antigua y Barbuda, y San Cristóbal y Nevis.

Según los últimos registros, la monarca amadrina con carácter honorífico a más de 700 organizaciones de diferentes sectores. Desde el año 1952, ha recibido más de 400 mil honores y premios. Por otro lado, en el 2002, se convirtió en la reina más grande en celebrar el Jubileo de Oro.

Aunque la Corona es entregada a la monarca, la mayoría de las funciones son ejercidas por los ministros que rinden cuentas ante el Parlamento. Entre sus facultades, se encuentra la convocatoria, prorrogación o disolución del máximo órgano legislativo, además de encargarse de inaugurar cada año el periodo de sesiones.

Cabe precisar que antes de que un proyecto sea aprobado como ley, la Reina Isabel II tiene que dar su consentimiento, por lo que sigue jugando un papel trascendental en el ámbito legislativo. Asimismo, tiene el poder de otorgar perdón o clemencia a los condenados por algún delito, sumado a que goza de inmunidad contra cualquier proceso civil o penal, por lo que es imposible procesarla en tribunales de justicia.

La Reina es la única que puede formalizar el reconocimiento de par y caballero a personalidades distinguidas. Normalmente, los nombramientos se realizan bajo la asesoría del Primer Ministro. De igual manera, los representantes diplomáticos tienen que ser avalados por la Corona, que continúa siendo un símbolo de unidad en el Reino Unido y recuerdo de épocas doradas.

Semblanza

1952-Actualidad: Reina Isabel Segunda del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y de sus otros reinos y territorios; reina, jefa de la Mancomunidad, defensora de la Fe.

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“Declaro ante uste- des que mi vida entera, ya sea larga o corta, será dedi- cada a su servicio”

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